Las iniciativas diplomáticas que aspiran a alcanzar un alto el fuego
entre israelíes y palestinos han cobrado este martes un nuevo impulso
con el anuncio de la Administración estadounidense de que la secretaria
de Estado, Hillary Clinton, viajará hoy de urgencia a Jerusalén para
reunirse con el primer ministro Benjamín Netanyahu, y a Ramala para
entrevistarse con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas.
El anuncio llega mientras el secretario general de la ONU, Ban
Ki-moon, también se dirige a Jerusalén, tras haber participado en las
negociaciones indirectas que se celebran en El Cairo bajo la mediación
del Gobierno egipcio. Ban llamó a las partes a un alto el fuego
inmediato. "Todas las partes tienen que parar la violencia
inmediatamente. Cualquier escalada de violencia pone en riesgo a la
región", aseguró Ban.
Una iniciativa franco-qatarí para lograr el cese de las hostilidades
no ha prosperado. Netanyahu la rechazó de plano. Pero la puerta
diplomática sigue abierta. El Gobierno chino manifestó este martes su
apoyo a la acción diplomática para alcanzar una tregua.
Mientras, sobre el terreno, la maquinaria militar israelí se cobraba decenas de víctimas en Gaza,
donde hoy tiene previsto hacer una visita el ministro de Asuntos
Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, junto a sus homólogos de Marruecos,
Palestina, Irak, Sudán, Catar, Líbano y Jordania. La escalada de
violencia ha dejado ya unos 110 muertos en la franja, entre ellos 27
niños, y tres ciudadanos israelíes fallecidos.
Israel golpeó unos 100 objetivos en la franja durante la noche de
lunes al martes, mientras el brazo armado de Hamás disparó 16 cohetes.
El Pentágono ha acercado tres de sus barcos de guerra a Israel por si es
necesario evacuar a ciudadanos estadounidenses, según CNN.
Las últimas voces en escucharse la noche del lunes han sido las de la
embajadora estadounidense ante la ONU, Susan Rice, que ha advertido de
que su país no piensa apoyar ninguna declaración del Consejo de
Seguridad de la ONU, reunido ese día, si esta "menoscaba los esfuerzos
para llegar a un alto el fuego en Gaza". Rusia, por su parte, echó más
leña al fuego puntualizando que, si antes del miércoles no hay
resolución conjunta, presionará lanzando su propia propuesta de cese al
fuego inmediato.
En El Cairo fue Jaled Meshal, líder de Hamás en el exilio, quien detalló la posición palestina.
Condicionó la aceptación de una tregua por parte del movimiento
islamista al cese de los ataques israelíes y al levantamiento del
embargo que Israel impuso al millón y medio de habitantes de Gaza, a los
que impide la entrada y salida de la Franja así como el libre comercio
con el mundo exterior.
Los israelíes insistieron en que todo está listo para una incursión militar,
aunque aseguraron preferir un acuerdo diplomático, indicó una fuente
oficial israelí a Reuters. “Preferiríamos ver una solución diplomática
que garantice la paz para la población israelí en el sur. Si eso es
posible, entonces no será necesaria una operación terrestre. Si la
diplomacia falla, no tendremos otra alternativa que enviar tropas de
tierra”, dijo.
Al margen del resultado final, las negociaciones de El Cairo servirán
de termómetro para medir la fuerza política de Hamás tras el auge del
islamismo fruto de las primaveras árabes. Pero sobre todo constituirán
la prueba de fuego para Egipto y Mohamed Morsi, su presidente, nuevo prócer de la causa palestina en el mundo árabe.
La mediación de esta tregua sitúa a Egipto en una complicada tesitura.
Es, junto a Jordania, uno de los dos países del mundo árabe que tiene un
tratado de paz firmado con Israel. Mantiene además una relación
privilegiada y una dependencia económica con Estados Unidos que aspira a
conservar. Estos elementos forman parte del cóctel político en el que
participan El Cairo, Washington, Catar y Ankara y que podría dar a luz
el alto el fuego que impida una guerra más sangrienta aún en Gaza.
La Unión Europea también instó el lunes a
los dos protagonistas del conflicto en Gaza, el Gobierno de Israel y
los palestinos de Hamás, a detener con carácter inmediato las
hostilidades y reducirlas con urgencia hasta llegar a su cese con el
fin de evitar víctimas civiles a ambas partes. La petición la
plantearon los ministros de Exteriores de los Veintisiete como necesaria
en el actual un contexto de inestabilidad en la región.
Los europeos asisten con impotencia al pulso militar
israelo-palestino y, como es de rigor, expresan su “grave preocupación
por la situación en Gaza y en Israel”. La UE “condena con dureza los
ataques con cohetes sobre Israel desde Gaza, que Hamás y otros grupos
armados deben detener de inmediato”. A Israel se le reconoce el derecho a
proteger a su población civil, pero “al hacerlo debe actuar con
proporcionalidad y garantizar la protección de civiles”.
Fuente: El País.







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